2 de julio de 2020

PESADILLA EN EL HOSPITAL. ¡¡¡Covid-19!!!






COVID-19
Llegó de repente.... Y en el alma quedará para siempre.
Grabado en vena entró para no perderme nada. 
Sentí la guerra. Una batalla que había que ganar y no podíamos perder tiempo. 
Pasión, dolor, ansia pura de hacer bien el bien.
Sufrimiento y lágrimas.

Trabajaba contrareloj con empeño y coraje, también con miedo.
Porqué te quiero mi querido paciente? Porque te quiero....

Frágil, con mil y una patología, sencillo y humilde así te ví. 
Ganas de arroparte, protegerte, así lo hice.
Leía en tus ojos una profunda tristeza que intentaba paliar con esa videollamada desde mi móvil. Momentos de sonrisas y paz. Momentos sentidos, queridos, tu ánimo subía como la espuma y todo se desvanecía al acabar la llamada.

A tí, y a tantos, que su rostro hoy se desdibuja en mi mente. 
A ese policía que acababa de ser padre primerizo y con su hijo en brazos, con un miedo que su mirada lo detataba. No paraba de llorar. Ayudarle y mil mimos darle. Todo está bién. No sufras le decía, mañana estarás en casa. 

Los días pasaban. Los pacientes aumentaban. Todo era lucha, estrés, horas de sabor a "No te voy a dejar mi querido paciente, eso nunca, aunque me muera".

LLegó ese día y al comienzo de la guardia me dijeron que ya no estabas, te habías ido para no volver. Rabia y mucha. Lágrimas desconsoladas por no haberte salvado la vida.

Cansancio y palpitaciones no sentía. Era pura energía. Más esa noche fatídica al acabar mi turno de vuelta a casa me desperté asustada. Cuanta hierba!!!... ¿dónde estoy? estaba en una cuneta de la M-104, Estoy bien, me repetía,  gracias a Dios...
Desperté de esa pesadilla. Ojalá que hubiera sido un mal sueño. Por suerte estoy bien. Un ejército de Ángeles me cuidaron para seguir mi camino.

Con el mismo entusiasmo de siempre, con la misma pasión, vuelvo a la rueda de la vida, donde sigo con el mismo punto de enfoque. Esa mirada terapeútica de hacer el bien.

Este relato corto sin ánimo de ser premiado queda reflejado este sentimiento innato de tantos sanitarios atrincherados y en alerta por si vuelve la revuelta. 
Deseo y espero no se vuelva a repetir. 
Que se abrace a los sanitarios como ellos abrazan cada día a sus pacientes es mi deseo.

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28 de junio de 2020

¿Cómo desarrollar un estado de bienestar y paz interior duradero? cuatro habilidades duraderas.

Las 4 claves del bienestar según el neurocientífico que ha estudiado la mente de los maestros budistas

Amigo y confidente del Dalai Lama, Richard J. Davidson es un experto en neurociencia contemplativa, la rama que estudia el impacto de la meditación y otras prácticas similares en nuestro cerebro.
27 Junio 2020

Este neurocientíficos profesor de la Universidad de Wisconsin ha dedicado más de 10 mil horas a estudiar el cerebro de grandes maestros budistas, entre ellos el monje francés Matthieu Ricard y el maestro budista Mingyur Rinpoche.

Davidson ha llegado a la conclusión de que existen 4 cualidades esenciales para alcanzar el bienestar, ese estado de paz interior que todos añoramos pero que tan escurridizo parece, sobre todo cuando tenemos que lidiar con los problemas del día a día.

De hecho, para Davidson el bienestar psicológico no es un estado que se alcanza sino una habilidad que se desarrolla. Se trata de un cambio de paradigma interesante porque implica que, si uno practica, puede desarrollar esta habilidad.

La clave radica en estimular otras cuatro habilidades que se encuentran en su base y se encuentran arraigadas en los circuitos neuronales. Al fortalecer esos circuitos, también estaremos desarrollando el bienestar.

¿Cómo desarrollar un estado de bienestar y paz interior duradero?

Resiliencia

En un mundo impermanente en continuo cambio, nos ocurren cosas desagradables. No siempre podemos evitarlas, pero siempre podemos cambiar la manera en que reaccionamos ante ellas.

La resiliencia es la capacidad para recuperarnos de la adversidad y salir fortalecidos de esa experiencia. Davidson la relaciona con el “no-apego”, porque implica la capacidad para fluir y no quedarse atascados en esas experiencias negativas.

Las personas más resilientes, que se recuperan más rápido, muestran niveles más altos de bienestar. Lo interesante es que mientras más resiliente seamos, más protegidos estaremos ante las situaciones adversas de la vida y más confiaremos en nuestra capacidad para superar esos baches.

Davidson descubrió que los circuitos cerebrales de la resiliencia se pueden modificar con la meditación mindfulness, aunque es necesario dedicar muchísimas horas antes de que se produzca un cambio en esos circuitos.

Perspectiva positiva

La segunda clave para el bienestar es la perspectiva. Se trata de la capacidad para ver las cosas positivas incluso en medio de la tormenta, la capacidad para disfrutar de las experiencias positivas y percibir con bondad a las otras personas.

Incluso las personas que padecen depresión muestran una activación en el circuito cerebral subyacente a la perspectiva positiva, el problema es que esa activación es muy fugaz, no dura el tiempo necesario como para mejorar su estado de ánimo.

A diferencia de la resiliencia, las investigaciones de Davidson sugieren que la práctica de la meditación y la compasión pueden alterar rápidamente este circuito. Contrastó los resultados de un grupo de personas que practicaron meditación compasiva con otro grupo que recibió entrenamiento en reestructuración cognitiva para aprender a desarrollar una perspectiva más positiva.

Curso Inteligencia Emocional: Emociones, Sentimientos y Cambio de Conducta

Analizaron los cerebros de las personas antes y después de dos semanas de entrenamiento, y encontraron que en el grupo de la compasión, los circuitos cerebrales que se encuentran en la base de la perspectiva positiva se fortalecieron. Bastaron siete horas, 30 minutos por día durante dos semanas.

Atención plena

Una mente errante es una mente infeliz. Investigadores de la Universidad de Harvard recurrieron a los móviles para que las personas indicaran cuándo su mente divagaba. Debían responder a tres preguntas cada cierto tiempo:

¿Qué estás haciendo ahora?

¿Dónde está tu mente en este momento? ¿Estás enfocado en lo que estás haciendo o tu mente está en otra parte?

¿Cuán feliz te sientes en este momento?

Descubrieron que las personas pasan el 47% de su vida sin prestar atención a lo que están haciendo. Y lo peor de todo es que ese divagar sin rumbo de la mente se asoció a un estado de infelicidad e insatisfacción.

La habilidad para conducir suavemente la atención al presente es una de las claves del bienestar. No solo nos permite prestar atención a lo que estamos haciendo sino que nos ayuda a apreciar los pequeños detalles y estar relajados.

Por eso, cuando a un maestro zen se le pregunta cuál es el camino para alcanzar la iluminación, a menudo responden: “Cuando camines, camina. Cuando comas, come”. Parece sencillo, pero no lo es.

Generosidad

Muchísimas investigaciones han demostrado que existe más placer en dar que en recibir. El comportamiento generoso y altruista, en realidad activa circuitos en el cerebro que son clave para el bienestar. Y lo interesante es que estos circuitos se activan de forma más duradera que cuando recibimos una recompensa o un regalo.

Un estudio muy interesante desarrollado en la Universidad de Lübeck analizó las imágenes de resonancia magnética funcional en un grupo de personas que se habían comprometido a gastar dinero durante las próximas 4 semanas en otras personas comparándolo con otro grupo que destinó ese dinero a ellos mismos. Los neurocientíficos descubrieron que las decisiones generosas activan zonas del cerebro como el estriado ventral, que se ha relacionado con niveles elevados de felicidad.

Davidson también ha comprobado que ser generosos y ayudar a los demás tiene un efecto boomerang, se revierte en nosotros rápidamente generando un estado de bienestar, equilibrio mental y felicidad.